Sebastià Frau explica la acción de reclamación de filiación a partir de un caso concreto

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El consultorio jurídico del programa de IB3 Radio Al Dia, conducido por Sebastià Frau i Gaià, aborda la cuestión de la reclamación, por parte de un padre o madre o de un hijo/a, del derecho de filiación en el último programa de la temporada. Frau relata como se tramita esta facultad que otorga la ley al padre, madre o hijo para que se declare una relación familiar diferente a la que consta al registro civil o cuando tampoco consta nada en el mismo.

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Sebastià Frau analiza un caso real de responsabilidad patrimonial por una negligencia médica

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En el último consultorio jurídico, de lunes 11 de julio, del programa de IB3 Radio Al Dia, Sebastià Frau i Gaià analiza un caso real sobre la responsabilidad patrimonial del sistema sanitario público ante una negligencia médica por un diagnóstico tardío, que provocó la posterior muerte del paciente.

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La reclamación de filiación extramatrimonial

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Cuando alguien afirma que mantiene un vínculo de filiación con una persona determinada, puede ejercitar ante los tribunales una acción cuya finalidad será precisamente declarar esa alegada paternidad. Se tratará, por lo tanto, de dilucidar si el demandante es hijo biológico de aquel a quien le atribuye la condición de ser su padre. Y cabe precisar que no importará el tiempo que haya transcurrido desde el nacimiento, porque la acción es imprescriptible.

Ese tipo de reclamaciones tienen hondas repercusiones de diversa índole. En primer lugar y en cualquier caso, de carácter moral, en tanto que afectan a la dignidad de la persona y tienden a satisfacer el derecho fundamental a la igualdad, que se vincula aquí con el derecho a la declaración legal de filiación. Y, en segundo lugar, tendrá eventuales repercusiones de carácter económico/patrimonial, en tanto que una relación filial genera por sí misma derechos de la máxima transcendencia, como los alimenticios o hereditarios.

Como sucede en cualquier otro litigio, quien promueve una declaración de filiación ha de hallarse en condiciones de acreditarla. Pero esos procesos que tratamos albergan una peculiaridad, cual es que quien actúa ha de aportar con su demanda un principio de prueba que permita al tribunal entender que su reclamación tiene apariencia de ser razonable. Una apariencia, por tanto, de buen derecho. Con ello, con esa exigencia, se trataría de evitar de entrada las reclamaciones infundadas o abusivas susceptibles de provocar alguna desazón sin causa.

De cualquier forma, ese requisito —a saber, el principio de prueba— queda correctamente satisfecho con un mero relato de hechos a través del que se constate una línea discursiva coherente. Pero aún será más eficiente si el demandante tiene en su poder pruebas materiales —fotografías, cartas…— de las que pueda deducirse indiciariamente la realidad de la relación que quiere que se declare. No obstante, la carencia de esas pruebas, perfectamente posible, verbigracia, en aquellos casos en que la procreación haya devenido a consecuencia de una relación efímera, no ha de ser obstáculo, insistimos, para la admisión a trámite de la demanda si el demandante es capaz de articular un discurso veraz y creíble.

De cualquier forma, conviene tener presente que la admisión a trámite de la demanda no constituye nada más que un buen inicio. La prueba central que habrá de proponerse de forma indefectible para que se practique en el curso del proceso será la biológica. Con ella, con la prueba de determinación biológica de la paternidad, se alcanzará un índice prácticamente absoluto de certeza. Y aún cabe añadir que la negativa del demandado a someterse a la toma de muestras biológicas puede constituir por sí misma un poderoso elemento de convicción para que el tribunal declare la filiación reclamada.