El derecho al olvido y las dificultades para su correcto ejercicio

El derecho al olvido y las dificultades para su correcto ejercicio

1. ¿Qué es el derecho al olvido?

El derecho al olvido es una nueva versión de los derechos de oposición y cancelación de datos personales que la LOPD otorga a los interesados pero aplicando sus efectos a los datos que figuran en los buscadores de Internet. Si bien los derechos de oposición o cancelación se relacionaban con los presupuestos de que los datos eran erróneos, desfasados o ya no tenían ninguna utilidad, el derecho al olvido protege a los interesados que quieran retirar de los motores de búsqueda datos personales que no cumplan los requisitos de adecuación y pertinencia de la normativa.

Los presupuestos para que los motores de búsqueda, como Google, se vean obligados a retirar datos personales del interesado son por ejemplo, cuando estos son incorrectos, obsoletos, carecen de relevancia o interés público.- Estos datos, publicados en Internet, pueden provenir de noticias en los periódicos o incluso publicaciones oficiales, sin embargo, deberán ser retirados aunque estén amparadas por el derecho a la libertad de expresión o información.

Por otro lado, el ejercicio de este derecho no significa la retirada efectiva de los datos o imágenes en la web fuente u otras plataformas que los hayan difundido, sino que simplemente consiste en la eliminación del enlace web que figura en la lista de resultados de búsqueda en Internet.

Según la Agencia Española de Protección de Datos Personales el derecho al olvido se puede ejercer directamente frente al motor de búsqueda sin hacer ninguna petición previa a la web fuente original. La Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, de 13 de mayo de 2014, matiza que el derecho al olvido incluye la eliminación de los resultados de búsqueda en los que aparezca el nombre del interesado, siempre que la búsqueda consista en el nombre y éste no aparezca indirectamente en otro tipo de búsqueda. Esto se materializaría en que cuando hemos ejercitado el derecho y realizamos una búsqueda con nuestro nombre, no aparecerán enlaces con acceso directo a nuestros datos personales, pero esto no significa que se hayan suprimido y no se puedan encontrar con una búsqueda diferente.

2. ¿Cómo se ejercita?

Los grandes motores de búsqueda como Google ya han habilitado los formularios necesarios para que los interesados hagan sus peticiones. Sin embargo, estos no están obligados a responder y si no lo hicieran, la entidad denegara la solicitud o la satisficiera de forma parcial, el interesado podrá solicitar a la Agencia Española de Protección de Datos que lo haga en su lugar. LA AEPD no tiene porqué estimar procedente que tal petición sea necesaria pues igualmente tendrá que valorar el perjuicio que le supone al interesado que estos datos se puedan encontrar en los enlaces de los resultados de búsqueda, conjuntamente con el perjuicio que supone para el interés público su remoción. A continuación, y tras la ponderación de intereses realizada, dictará una resolución estimando o no su petición.

A continuación, si se obtuviera una respuesta negativa por parte de la AEPD, podría formularse un recurso contencioso-administrativo ante los Juzgados de lo contencioso-administrativo para valorar si la resolución de la AEDP es conforme a derecho o, por el contrario, el interesado tiene efectivamente el derecho a que sean retirados los enlaces del motor de búsqueda.
Sin embargo, no es necesario recurrir a la Agencia Española de Protección de Datos para que se tutele nuestro derecho. Si no instamos la tutela ante la AEPD no habrá que formular recurso ante los tribunales contencioso-administrativos y podremos interponer demanda por la vía civil, solicitando la protección de los derechos al honor, a la intimidad y frente al tratamiento automático de nuestros datos personales.

3. La efectividad del derecho al olvido.

Como ya hemos comentado, el derecho al olvido tiene una efectividad limitada a los enlaces que puedan aparecer en los resultados de búsqueda. Si queremos que estos datos de la web de la fuente original sean completamente eliminados habrá que ponerse en contacto con el webmaster del sitio web en el que aparece el contenido y solicitar su eliminación o modificación.

A día de hoy, el funcionamiento de este derecho no ha sido como se esperaba tras el boom posterior a la Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Al final, la decisión de eliminar o no los enlaces que den acceso directo a nuestros datos reside en la misma entidad que los pone a nuestra disposición, es decir, los motores de búsqueda. La respuesta negativa a su eliminación no tiene porqué ser motivada y además, los efectos se extienden únicamente a los buscadores de los dominios europeos, con lo que obviar el bloqueo de los enlaces es relativamente fácil al buscarlos por la terminación “.com”. La solución correcta sería implementar el derecho al olvido a nivel mundial y a través de los buscadores que tengan el mismo alcance.

Otro inconveniente es que el motor de búsqueda comunica al propietario de la información, es decir, a la web creadora de la fuente original, que tal interesado ha solicitado la remoción de los enlaces de la lista de resultados que dirigen automáticamente a su web. Entonces, el propietario puede publicar esta circunstancia y que estos contenidos adquieran automáticamente una relevancia pública suficiente para que sea amparada por el derecho a la información.

Por Josep Magraner Llobera, abogado de Frau Advocats.

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